Misas de acción de gracias

Del 8 al 10 de octubre, en 16 iglesias de Roma, se han celebrado 29 misas de acción de gracias por la canonización de Josemaría Escrivá, presididas por diversos cardenales y obispos. Las misas han sido en 18 lenguas.

Del Opus Dei

Numerosos obispos han destacado la universalidad del mensaje promovido por el nuevo santo. Asimismo, han manifestado su alegría por el hecho de que san Josemaría Escrivá ha pasado a formar parte del elenco de los santos, convirtiéndose así en patrimonio de toda la Iglesia. Las misas han sido en 18 lenguas: árabe, checo, chino, finlandés, francés, japonés, indonesio, inglés, italiano, latín, lituano, holandés, polaco, portugués, español, sueco, alemán y húngaro.

Unos 200 fieles venidos desde Hong Kong participaron en la misa celebrada por monseñor Joseph Ti-Kang, arzobispo de Taipei (Taiwan), en la iglesia de san Girolamo della Carità. Refiriéndose a la vida del nuevo santo, mons. Ti-Kang destacó que el "Lejano Oriente estuvo en su corazón desde su juventud". Además, recordó que el valor del trabajo y el amor a la familia predicados por san Josemaría son dos valores muy arraigados en la cultura china. Entre los participantes se encontraba un matrimonio, George Luis y Maria Li, de la República Popular de China, con sus dos hijos. Los padres, devotos del nuevo santo, han dado el nombre de Josemaría a su hijo más pequeño.

En la misma iglesia tuvo lugar la celebración para los fieles venidos de Japón, que fue celebrada por el obispo Takaaki Hirayama de Nagasaki. Mons. Hirayama explicó que la excesiva preocupación por el trabajo es uno de los grandes problemas de la población japonesa, y el mensaje de santificación de la vida ordinaria predicado por san Josemaría Escrivá puede ayudar a "dar sentido" a ese trabajo. Uno de los asistentes, Edward Wijaya, de Singapur, comentó que la cultura japonesa valora mucho las virtudes humanas, y añadió que la canonización de Josemaría Escrivá muestra que es posible "ir más allá" de las solas virtudes humanas.

La basílica de Trinità dei Monti fue el escenario de la misa de acción de gracias en rito maronita. La misa fue concelebrada por el arzobispo Paul Youssef Matar de Beirut, y el arzobispo Bechara Rai de Byblos (Líbano). Al acabar la ceremonia, mons. Marat pidió al nuevo santo la gracia para "santificar nuestras vidas y las de los demás". Por su parte, el Card. Ignace Moussa Daoud destacó que el mensaje del fundador del Opus Dei, la llamada universal a la santidad, "no es sólo para pocos escogidos" sino para todo el mundo. Gilbert, seminarista libanés que actualmente estudia en Roma, asistió a la ceremonia y manifestó su alegría por esta canonización: "Lo que más aprecio de este nuevo santo es el mensaje de unidad en la diversidad. Para mí fue fantástico ver la variedad de la Iglesia representada en la plaza de San Pedro".

La misa de acción de gracias en holandés tuvo lugar en la basílica de Sant’Apollinare y fue presidida por el nuncio en los Países Bajos, mons. François Bacqué.

Más de 9.000 personas participaron en la concelebración que tuvo lugar en la basílica de San Pablo extra muros para los peregrinos procedentes de España. La ceremonia fue presidida por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela junto al arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Álvarez Martínez. También concelebraron una treintena de arzobispos y obispos y casi un centenar de sacerdotes. En su homilía, el cardenal Rouco Varela destacó que san Josemaría fue un santo español con entraña universal, e invitó a los fieles del Opus Dei a "mantener vivo el carisma de vuestro fundador y padre". Al terminar la misa, el cardenal Rouco añadió que Dios ha hecho de san Josemaría un "maestro de vida espiritual, de auténtica vida cristiana".

La basílica de Santa María la Mayor estuvo abarrotada en la misa de acción de gracias organizada para los fieles procedentes de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, que para venir a Roma han tenido que superar muchas dificultades a causa de la crisis económica de varios países de América Latina. Presidió la celebración el cardenal Jorge Mejía. Junto a él concelebraron diversos arzobispos, obispos y unos 60 sacerdotes. En la misa se encontraba también representado el rito oriental con la presencia de mons. Charbel Georges Merhi, obispo-eparca de San Charbel (Buenos Aires), de rito maronita. En su homilía, el cardenal Mejía destacó el amor a la Iglesia de san Josemaría Escrivá, así como la evangelización de la cultura que están llevando a cabo las iniciativas educativas promovidas por fieles del Opus Dei. Unos adolescentes provenientes de Argentina explicaron que en las semanas precedentes a la canonización trabajaron intensamente y acudieron a la intercesión de Josemaría Escrivá para conseguir el dinero necesario para viajar a Roma.

El cardenal Poupard, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, presidió una de las concelebraciones en lengua francesa en la basílica de Santa María in Trastevere. El cardenal explicó que la llamada a la santidad predicada por el nuevo santo invita a armonizar la vida interior y la vida exterior, es decir, la vida de oración y las actividades de la vida corriente. La misa de acción de gracias, a la que asistieron unas 2.000 personas, fue acompañada por un coro de Costa de Marfil y otro de Camerún. También en Santa Maria in Trastevere tuvo lugar otra misa en lengua francesa, que fue presidida por el cardenal Bernard Agré, arzobispo metropolitano de Abidjan (Costa de Marfil). El cardenal Agré manifestó que el mensaje de san Josemaría ha "democratizado" la santidad, haciéndola asequible a todo el mundo.

Unas 2.500 personas procedentes de los Estados Unidos se reunieron en la basílica de Santa María la Mayor para participar en la misa presidida por John Myers, arzobispo de Newark, New Jersey. En su homilía, Mons. Myers invitó a los presentes a no vivir un catolicismo de mínimos, y explicó que la santidad es una invitación dirigida a todos los cristianos. Myers añadió también que la vocación al Opus Dei "no es para una élite de católicos, sino católicos corrientes. Todo lo que se requiere es una apremiante disponibilidad y un deseo de servir". Al final de la ceremonia, los presentes extendieron su agradecimiento con una ovación a Juan Pablo II. Entre los presentes, se encontraba Kevin Majeres, estudiante de Psiquiatría en la University of Texas Southwestern (Dallas, Texas). Kevin nació el 26 de junio de 1975, fecha del fallecimiento de San Josemaría Escrivá. Fue su madre que, sin pertenecer al Opus Dei, le comunicó este hecho años más tarde. Según Kevin, "ese casual evento cambió mi vida. El hombre que me enseñó a rezar, a vivir mi vida con un profundo espíritu, ahora ha sido declarado santo por la Iglesia. Es muy conmovedor".

En la parroquia de san Josemaría Escrivá tuvo lugar una misa de acción de gracias para el grupo venezolano. Al final de la Misa el público entonó un cumpleaños feliz dedicado al arzobispo de Mérida, Baltazar Porras Cardoso, que celebraba su cumpleaños al día siguiente.

Hubo dos celebraciones en lengua italiana presididas por los cardenales Giovanni Battista Re y Camillo Ruini, que tuvieron lugar, respectivamente, en las basílicas de los Doce Apóstoles y en San Juan de Letrán. Durante su homilía, el Vicario del Papa para la ciudad de Roma definió a San Josemaría como "un contemplativo del rostro de Cristo". Su profunda unión con Cristo, "explica el dinamismo apostólico arrollador que ha caracterizado su existencia". Por eso, "el Espíritu Santo nos ofrece con el ejemplo y la predicación de San Josemaría un punto de referencia seguro para la evangelización". El cardenal recordó que "los obispos italianos se hacen eco del ‘mar adentro’ que el Papa ha lanzado y animan a los fieles a comunicar el Evangelio en un mundo que cambia". Y concluyó encomendando "estas esperanzas a la intercesión de San Josemaría, que tanto amó esta tierra italiana y sus raíces cristianas, y que siempre animaba a los cristianos a andar en la dirección señalada por sus pastores".